Inauguración Espacio Comunitario Autogestionado "A Huebra"
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4º Paella Rock. Festival Solidario.


Atentado en Barcelona:

Terrorismo yihadista y democracia, dos banderas de la burguesía




El lunes 17 de agosto una furgoneta accedía a las Ramblas, en el centro turístico de Barcelona, y arrollaba a cuantos peatones encontraba a su paso. El resultado, por ahora, es de trece muertos y más de ochenta heridos. Al poco tiempo el Estado Islámico, ISIS, reivindicaba a través de sus medios de propaganda en Internet la autoría del atentado. Algunas horas después, en Cambrils, una población de Tarragona muy visitada por los turistas durante los meses de verano, un coche deportivo se salta un contro policial con la intención de acceder al concurrido paseo marítimo, la policía consiguió detenerlo y matar a los ocupantes. Según las propias fuentes policiales se trató, también, de un intento de atentado de las mismas características que el de Barcelona.

Barcelona y Cambrils se suman así a la larga lista de ciudades donde el terrorismo de matriz yihadista ha actuado en los últimos meses: Niza, Londres, París, Bruselas… y a la serie de ellas donde lo ha hecho con unos medios sumamante rudimentarios respecto a las espectaculares acciones armadas que, por ejemplo en Nueva York en 2001 o en Madrid en 2004, hace años eran el sello de identidad de este tipo de terrorismo. En esta ocasión, los medios de comunicación revelan que los supuestos autores del atentado sufrieron ellos mismos una explosión al manipular, hace pocos días, las bombonas de butano que debían utilizar en la furgoneta del atropello, destruyendo el edificio en el que preparaban su acción.
Desde el primer minuto tras el atentado absolutamente todos los medios de comunicación, representantes políticos, miembros del “mundo de la cultura y el deporte, etc. se han lanzado a proclamar a los cuatro vientos que la respuesta que la población debe dar ante este tipo de atentados es la de la “firmeza y resistencia ante el terror”, el “apoyo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado” y la “defensa de la democracia y la libertad” propias de Occidente que la “barbarie terrorista” querría destruir. Como en Londres, París, Manchester… la respuesta que de inmediato se exige a la población es la unión nacional detrás de las banderas de la democracia y la ley, la defensa por lo tanto de la patria, de sus instituciones, de sus cuerpos represivos, de sus intereses políticos y económicos dentro y fuera del territorio nacional, de su ejército destinado en Afganistán, Irak, Líbano o Etiopía para defender las exigencias comerciales de la burguesía española. La exigencia que se lanza es, por lo tanto, la de la colaboración entre clases, la de la solidaridad entre proletarios y burgueses para defender intransigentemente los intereses de estos últimos, identificados sin género de dudas con los intereses de la nación, a la que se presenta atacada por el terrorismo.

¿Qué les queda a los proletarios después de algo así? Por un lado, los atentados del ISIS o de cualquier otro tipo de organización de origen y planteamientos pequeño burgueses, golpean indiscriminadamente a la llamda “población occidental”, infunden terror y una absoluta sensación de desconcierto ante la supuesta irracionalidad de sus actos. Por otro lado la propaganda que lanza por todos los medios posibles el Estado burgués después de cada uno de estos atentados contribuye a exasperar esa sensación de terror y desconcierto para después imponer la obligación de abandonar cualquier perspectiva que no sea la de la absoluta sumisión a las exigencias de la “lucha contra el terrorismo”, un eufemismo detrás del cual se esconde la ampliación de las medidas policiales contra la población civil, especialmente contra la población inmigrante africana, la restricción de las libertades más básicas, etc. Atentados y discurso anti terrorista parecen complementarse perfectamente, sumen al proletariado, a la clase social que constituye la inmensa mayoría de la población en las ciudades golpeadas por las acciones terroristas y que por lo tanto sufren estas más directamente, en un camino que aparentemente sólo tiene un sentido: el de apoyar las exigencias del propio Estado, las acciones de castigo que este prevea, y, a más amplia escala, el de colocarse detrás de las exigencias de unidad nacional y solidaridad interclasista para aceptar cualquier exigencia hecha en nombre de la democracia y la libertad.

Pero el terrorismo yihadista no tiene como objetivo de sus atentados ni atacar la democracia, ni destruir la libertad ni acabar con la llamada “manera de vivir occidental”. Este terrorismo, de indudable naturaleza reaccionaria, no tiene su origen en el odio a las sociedades democráticas y constitucionales de Europa y Estados Unidos ni parte de la ira ciega hacia todo lo occidental. En primer lugar porque aparece dentro de un contexto de enfrentamientos interimperialistas en toda la zona del Próximo y Medio Oriente en el cual los grupos armados que reivindican las acciones en Europa juegan un papel como instrumentos de las grandes potencias (EE.UU., Europa, Rusia y las potencias de ámbito local que cada vez tienen una importancia mayor en el orden imperialista de estas regiones) a las cuales sirven o atacan en función de lineamientos tácticos cambiantes. Basta, para entender esta función táctica en el contexto de un enfrentamiento mayor que tienen los atentados como el de Barcelona, con observar cómo los ataques de diverso tipo del ISIS se han recrudecido a medida que el propio Estado Islámico ha perdido buena parte del territorio que ocupaba en Irak y Siria. Según la coalición de fuerzas sirias, rusas e iraníes han avanzado por la zona sur de Siria y a medida que la llamada Coalición Internacional (EE.UU., Francia, el protectorado iraquí, etc.) ha reconquistado el terreno perdido en Irak, los ataques contra las metrópolis europeas se han recrudecido. Los atentados tienen, por lo tanto, una función militar, si bien los objetivos de estos van más allá de la mera destrucción del enemigo y pretenden jugar un papel de desestabilizador de las frágiles alianzas internacionales surgidas sobre el terreno de la guerra en el Medio Oriente.

Pero también es insuficiente decir que el terrorismo de tipo yihadista es un acto de guerra dentro de un conflicto más amplio. Es necesario afirmar la naturaleza imperialista de este conflicto, la realidad de una serie de guerras de rapiña llevadas a cabo por las principales potencias capitalistas, para mostrar que las consignas de defensa de la democracia, la paz y la libertad únicamente son argumentos para justificar los esfuerzos que se exigirán al proletariado en él.

Los miembros del ISIS que atacan a la población civil en Europa no llevan en su ADN el “odio fanático” contra Occidente. No son sus ideologías ni sus creencias religiosas las que les llevan a atentar, porque estas ideologías, tanto como la fe en el Islam, únicamente son la cobertura doctrinaria con la que se justifican los diferentes intereses económicos y políticos que realmente les mueven y a los que realmente sirven. De la misma manera que los soldados europeos y americanos en Siria, Irak, Afganistán, son imbuidos de una doctrina pseudo humanitaria, pacifista y democrática, de la misma manera que las acciones de guerra de EE.UU., Francia, Inglaterra o España son puestas bajo el paraguas de la “lucha por la libertad”, a los miembros del ISIS, reclutados en Bagdad o en Ceuta, se les justifican las acciones armadas en “territorio infiel” de acuerdo a una doctrina religiosa que ofrece las mismas ilusiones de paz, libertad y fraternidad. Se suma a esto el hecho de que estos jóvenes miembros de cualquier organización armada de tipo islamista ven a diario cómo sus compatriotas, sus familiares y sus amigos, caen víctimas de las bombas o el hambre con que las potencias imperialistas que se disputan sus territorios presionan a la población, un acicate definitivo para que se encuadren en las filas del ejército local que les promete revertir esta situación con su victoria.

Por su parte los proletarios europeos ven cómo las ciudades que habitan son colocadas en el objetivo de los ataques terroristas, de la misma manera que, anteriormente, vieron en esta situación a Bagdad, Damasco o Kabul. Y ven, inmediatamente después, caer sobre sus cabezas la tormenta de argumentos patrióticos y bélicos con que sus respectivas burguesías se esfuerzan por hacerles aceptar y apoyar los esfuerzos y sacrificios que se les requerirán en nombre de la democracia. Claro que hoy estas consignas ya no tienen el rancio olor militarista de tiempos pasados sino que están revestidas de las palabras tolerancia, integración, solidaridad… Pero, a fin de cuentas, llevan al mismo punto. La población de Barcelona o de Manchester es colocada, irremediablemente, en la tesitura de “decidir” entre el “terror” de las furgonetas en las Ramblas y de las bombas en los conciertos o el “apoyo” a todas las medidas que sus gobiernos y Estados decidan tomar.

El resultado es el mismo en cualquier región del mundo. Tras la bandera del Islam y la justicia para sus pueblos o tras la bandera de la democracia y la libertad, de manera fulminante en un caso y lentamente en el otro, los proletarios van siendo preparados para asumir definitivamente la defensa de la nación, de los intereses de la burguesía que son presentados como comunes para toda la población. Y todos, desde el gobierno hasta la oposición de izquierdas pasando por la monarquía, promueven este encuadramiento. Porque a medida que los conflictos interimperialistas se agudicen, a medida que el Medio Oriente sea cada vez más terreno de una serie de guerras abiertas entre las principales potencias, a medida que el resto del mundo se vea también colocado en el punto de mira de esta de estas potencias, el control sobre los proletarios de todos los países será cada vez más necesario. La ideología nacional, la defensa del país, de la economía patria, de la “libertad” o de los valores de justicia social del Islam serán esgrimidos como excusa indispensable para movilizar al proletariado para la guerra. Porque en esta guerra se exigirá al proletariado que haga, una vez más, de carne de cañón. Como ya sucedió en las dos guerras mundiales para los proletarios de Europa y Estados Unidos y en la serie de guerras locales que han tenido lugar desde entonces para los proletarios del resto del mundo, será la clase trabajadora la que pondrá la sangre para que la burguesía de sus naciones logre sus objetivos políticos, económicos y militares.

Los atentados de Barcelona, como antes los de Bruselas, Londres, Manchester o Niza, enseñan al proletariado el horror y la barbarie que se vive a diario en las calles de los países del Medio Oriente, donde grupos como ISIS o Al Qaeda se unen a diario a las acciones de los gobiernos locales y de las potencias imperialistas. Pero también les enseñan la fortísima presión que se ejerce sobre ellos para que dirijan el odio y la rabia que les provoca su situación hacia objetivos vinculados a la guerra entre diferentes burguesías.

Para acabar con esta realidad, sin embargo, el proletariado no puede poner ninguna esperanza en la colaboración de clases con la burguesía, en aceptar sus consignas y librar junto a ella una guerra en nombre de la “democracia y la libertad”. Para liquidar el horror y la barbarie que cada vez tocan más de cerca a las ciudades europeas, el proletariado debe romper con la unión nacional, debe rechazar la política de colaboración entre clases a la que lleva décadas sometido. Sólo la lucha de clase, llevada a cabo en primer lugar contra la propia burguesía, puede romper con el cerco que atrapa los problemas de supervivencia que sufren cada vez de manera más aguda los proletarios de todo el mundo en la lógica del enfrentamiento entre naciones, razas y religiones. Sólo la lucha dirigida a liquidar definitivamente la sociedad capitalista puede acabar a la vez con toda explicación étnica o teológica de la verdadera miseria del proletariado y de las masas oprimidas del mundo. Mientras esta no vuelva a aparecer sobre el escenario, se puede tener por seguro que la sociedad burguesa sólo producirá miseria y barbarie.

18.08.2017

Partido Comunista Internacional




Comunicados y posicionamientos... ANTE LOS ATENTADOS DE BARCELONA:

INTERNACIONALISMO  PROLETARIO

 



CNT Barcelona
Desde la Confederación Nacional del Trabajo mostramos nuestra más absoluta pena, indignación, confusión y dolor ante el atentado sufrido en Barcelona.
Una vez más ha sido el pueblo, la población civil, la gente corriente, la que ha sufrido las consecuencias de guerras que no son suyas. Una vez más el pueblo vuelve a poner el sufrimiento y los muertos.
Esta vez ha cambiado la localización, ha cambiado el lugar. Esta vez ha sido golpeado el corazón de Barcelona. Pero otra vez el objetivo ha sido el mismo: la población civil desarmada e inocente.
Ya sea en Irak, Afganistán, Siria, Yemen, Londres, París, Berlín, el Mediterráneo o en las vallas de Melilla, volvemos a convertirnos en víctimas propiciatorias, en daños colaterales de una guerra entre bandos que desconocemos, que no repara en medios ni límites para alcanzar sus objetivos, que no conoce el significado de la palabra “amor”. Bandos para los que el poder está por encima de las personas y de la vida. Bandos que no nos representan.
Estamos seguros de que ningún acto vil y despreciable como éste conseguirá convertirnos en lo que no somos. No van a conseguir enfrentarnos a nuestros hermanos y hermanas de clase. A buen seguro, este acto rastrero debe servir para vernos reflejados, para comprendernos y para reforzar nuestras convicciones morales de solidaridad y apoyo mutuo entre las personas y los pueblos.
Frente a aquellos que predican la intolerancia, la persecución al diferente o la superioridad religiosa, racial o de clase, nos levantamos como pueblo valiente, diverso y luchador.

Todo nuestro amor a los que sufren.



Declaración de Lucha Internacionalista ante el atentado en las Ramblas de Barcelona
Desde Lucha Internacionalista nos solidarizamos con todas las víctimas del ataque de ayer y sus familias. Rechazamos este tipo de acciones que pretendent sembrar el terror y el miedo entre la población, así como rechazamos el fanatismo reaccionario que las inspira.

Hoy no nos olvidamos de los miles de hombres, mujeres y criaturas que mueren en las calles de Siria e Irak, en ataques parecidos o bajo las bombas occidentales. Para nosotros no hay muertos de primera y de segunda: rechazamos la hipocresía de los gobiernos de Europa, que sólo se horrorizan cuando la sangre se vierte en París, Berlín, Londres, Niza o Barcelona.

Es falsa la disyuntiva que nos plantean Rajoy o Puigdemont: la “democracia” contra el “terrorismo”, la “libertad” contra la “barbarie”. Y es lamentable que Colau –y parece que Podemos a tenor del comunicado de la Mesa y la Junta de Portavoces del Congreso- se sumen a su llamamiento a la “unidad”. ¿De qué democracia hablan? ¿De la que nos llevó a la guerra de Irak? ¿La que apoya al estado genocida de Israel? ¿La que con el rey en persona firma millonarios contratos de armas con la sangrienta monarquía de Arbia Saudita? ¿La que considera al criminal Al-Assad, un mal menor para  Siria? ¿La que militariza las fronteras europeas y condena a la muerte en el mar a miles de personas? ¿La que recorta derechos y libertades y criminaliza las luchas en nuestro país? ¿La que condena a la clandestinidad y la sobreexplotación a miles de trabajadores y trabajadoras sin papeles? Todas estas políticas de las “democracias” europeas al servicio de las multinacionales, son parte del problema, y no parte de la solución. No podemos esperar que tanta violencia, tan cerca, no nos salpique. Son estas políticas las que alimentan la espiral en que crece el fanatismo y grupos como Daeix que –no debemos olvidarlo- se han hecho fuertes en  Siria e Irak sofocando en sangre la lucha por la libertad de sus pueblos.

Por eso no nos creemos las lágrimas de cocodrilo de los gobiernos que son responsables también de esta violencia. Y no nos pondremos detrás de sus pancartas, que sólo utilizarán para sembrar más sangre y más miedo. Ya pasó después de los atentados de París, con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu encabezando la manifestación al lado de los jefes del imperialismo, la declaración del estado de emergencia y los bombardeos franceses al día siguiente sobre Siria. No será en nuestro nombre, que se validen y profundicen estas políticas una vez más. No será utilizando los muertos inocentes de hoy en Barcelona que se legitimaran los bombardeos indiscriminados del imperialismo sobre Raqqa o Mossul. Como gritamos después de los atentados de Atocha, las bombas en Bagdad estallan en Madrid.

Tampoco en nombre de nuestra seguridad aceptaremos la militarización de nuestras vidas, como presagia la convocatoria del Pacto Antiterrorista anunciado ayer por Rajoy. Como tampoco que se cierren las fronteras a la gente que huye de la guerra –y de un terror mayor al vivido ayer aquí- o de la miseria. Ni tampoco, que se ponga en el punto de mira a los migrantes o a los musulmanes.

Pero igual que no nos encontraran tras las banderas del Estado encabezado por la Monarquía, saldremos a la calle a acompañar las familias de las víctimas y a gritar muy fuerte todo esto: ¡los muertos son nuestros, del pueblo, y no de la política de la violencia contra los pueblos de aquí y de todo el mundo!

Barcelona, 18 d'agost de 2017



LA CGT ANTE EL ATENTADO EN BARCELONA:
http://www.cgt-cyl.org/spip.php?article4258

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NdR. Recibimos y publicamos sin más. Deploramos la utilización aséptica de la palabra "pueblo". Nos reclamamos del proletariado y de la lucha de clase proletaria.

¡José Adrián Poblete Ha Dejado La Huelga De Hambre, Pero La Lucha Continúa!


José Adrián Poblete Darre ha dejado la huelga de hambre que había estado manteniendo durante 80 días, iniciada en protesta por el aislamiento extremo al que fue sometido en la cárcel de Palencia para incomunicarle de otros compañeros con quienes se estaba organizando para protestar por la vulneración de su derecho a la defensa por parte de la dirección de esa cárcel –acusada de torturar a las personas presas por los propios carceleros a sus órdenes–, al impedirles entrevistarse con una abogada que había ido a visitarles, intento de organización que fue desarticulado trasladando a la mayoría de los implicados. Poblete fue a parar a Castellón II (Albocàsser), donde consideró necesario autolesionarse con cortes en brazos hombros y pecho, para hacer frente a la exacerbada agresividad contra él de los carceleros de allí y resistirse al aislamiento absoluto al que le estaban sometiendo al haberle declarado “incompatible” con el único compañero que se encontraba en el departamento de aislamiento e impedirles salir al patio juntos. Mantuvo su huelga de hambre, tomando solamente agua con azúcar, y añadió a su lucha reivindicaciones solidarias con las entabladas por otrxs compañerxs presxs, exigiendo la excarcelación, en aplicación de los artículos 104.4 y 196 RP, de dos compañeras presas gravemente enfermas –Belén Vázquez Campillo, encerrada en la cárcel de Topas, y María Belén Salsamendi González, en la de Zaballa– y el traslado de Soraya Durey Lafuente a una cárcel de León, donde viven sus hijos y el resto de su familia, desde la cárcel de Lleida donde se encontraba en huelga de hambre y sed. La semana pasada José Adrián había dejado de tomar agua con azúcar, por lo que su vida estaba corriendo ya serio peligro. Su abogada presentó una queja por falta ante el juez de vigilancia penitenciaria por falta de asistencia sanitaria durante la huelga. Convendría seguir enviando fax y llamando por teléfono a la cárcel de Albocàsser incidiendo sobre ese punto. A pesar de las medidas de dispersión, intimidación, aislamiento, intervención, prohibición arbitraria de comunicaciones… tomadas por la administración carcelera para aislar, entre sí, de la calle y del resto de la población reclusa, a quienes están participando, continúa la lucha colectiva por la excarcelación de presxs enfermxs, contra la dispersión y por que al menos se respeten los derechos de las personas presas reconocidos por las leyes, que están siendo pisoteados cotidianamente por el sistema penitenciario español y la política concreta que se está aplicando.

 Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera

Más Información En Tokata Sobre Luchas Actuales Dentro De Las Cárceles Del Estado Español

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-VIII-2017]


El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) es el instrumento central para el control del urbanismo y la evolución de una ciudad. El PGOU de Valladolid por primera vez ya no es un secreto; nunca antes había estado accesible este plan antes de su aprobación.

Hasta este momento, dicen los concejales, era complejo consultar el Plan vigente, porque no se sabía bien cuál era el documento definitivamente aprobado, que, como se recordará, sufrió cambios tras su aprobación por el Pleno, que fueron denunciados y llevaron a un proceso judicial. Cuando se aprobó inicialmente un nuevo PGOU por el gobierno del Partido Popular, en febrero de 2015, este tampoco estuvo disponible.  En definitiva, a día de hoy, el Plan de Ordenación Urbana vigente sigue siendo el de 2003, aprobado por el gobierno de León de la Riva.


Normas
Las normas son las ordenanzas de edificación y uso del suelo, y algunas otras más en las que se establece cómo se construye, qué se exige para cada uso. Qué salientes pueden plantearse, qué altura está permitida, qué número de aseos hay que poner en cada local público. Incluso se fijan condiciones de ornato en algunos casos. En tiempos se fijaba, incluso, dónde iban algunos usos y actividades. En la calle de la Manzana, por ejemplo, se vendía la fruta. Y se llamaba portales de la manzana (hasta que se fueron al Val).

Las ordenanzas han solido preocuparse de algunos temas críticos, aunque hay aspectos urbanísticos que tienen su propia ordenanza, como por ejemplo, la publicidad exterior o las terrazas, además de que mucha normativa que antes figuraba en los reglamentos municipales ahora tiene rango superior, estatal o autonómico.

La Normativa urbanística puede encontrarse en el libro 3 de la documentación, un tomo con el texto de los 501 artículos de que se compone la Normativa y otros dos con fichas de sectores (SUNC y SUzable). Es importante , según los ediles, señalar que se ha optado por mantener la técnica normativa ya conocida en la ciudad, regulando los usos por un lado (se ha pasado de 21 a 47 usos básicos); y la edificación por otro, en lugar de como hacía el PGOU de 2015, que lo regulaba por tipologías.
Hay normas agrupadas como Disposiciones generales. Otras de gestión y procedimiento. De Intervención en la edificación y usos del suelo (licencias urbanísticas…, de actividades, obras ruinas, rehabilitación, demoliciones, vallado…. El campo tradicional de la policía urbana). Se regula el Régimen de suelo y sistemas generales. La Catalogación y protección del patrimonio. Y se establecen determinaciones para cada clase de uso y para cada sector y zona (distinguiendo la ordenación general y la detallada).
También se fijan normas de urbanización, exigencias para cada tipo de uso, determinaciones sobre seguridad, salubridad y ornato público, algunas cuestiones técnicas (por ejemplo: cómo medir la edificabilidad), a qué afecta el  “fuera de ordenación”. Y varios listados y fichas…que las complementan y pormenorizan.
Todo eso es el conjunto de Normas que forman parte del Plan, y que constituyen la primera pieza fundamental.


Planos de ordenación 
El PGOU tiene, además, planos, concretamente 485, con escalas entre 1/500 (en el centro histórico) a 1/35.000 (las servidumbres aeronáuticas). Los planos están ordenados por series y recogidos en 19 tomos. Inicialmente sólo existió un único plano de ordenación en el que se dibujaban los trazados de calles y las posibles alturas, pero ahora, ese cometido, que se mantiene, se ha ido ampliando.
De este modo, existe el plano de Clasificación de término (donde se determina el Suelo rústico (25 hojas), el urbanizable (16 hojas) y el urbano (272 hojas, distinguiendo planos de calificación y de gestión), los sistemas generales (1 hoja), el detalle del centro histórico (que hasta ahora figuraba en un plan diferente, y ahora se unifica; 46 hojas), y los planos de catálogo (indicando los elementos protegidos en tres catálogos: arquitectónico -43 hojas-, arqueológico y patrimonio natural -58 hojas-) y de Estructura (23 planos con zonas inundables, jerarquía del viario, redes de agua, saneamiento, eléctrica, gas… algún plano de relación con los municipios del entorno, y el denominado de huella histórica… para referir unos planes a las denominaciones anteriores).


Memoria
El tercer elemento fundamental del PGOU es la Memoria, es decir, la explicación de lo que se ha determinado en los planos y en las normas. Si se ha señalado la evolución de las normas y la de los planos, en el caso de las memorias, estas han experimentado un desarrollo incluso mayor. Así, existe una Memoria general (que incluye una amplísima información, y planos informativos), un Diagnóstico, un Avance, un Estudio ambiental estratégico y una Memoria de participación. Se trata de recoger toda la información necesaria para decidir. De evaluarla y analizarla. Y también de recordar cuál ha sido la participación y el proceso de elaboración en general.
La Memoria se encuentra en “Documentos 01” y consta de 8 tomos. El documento fundamental de la Memoria es la “Memoria vinculante”, llamada así porque lo que figura en ella es ley, e incluye, además del texto, las fichas de las distintas unidades urbanas, e informes de movilidad e infraestructuras. Por último, se acompaña un Estudio Económico. 

Más información: http://ultimocero.com/noticias/politica-economia/2017/08/17/el-plan-general-de-ordenacion-urbana-en-un-clic/

Revisión  del PGOU: 
>http://www.valladolid.es/es/ayuntamiento/organizacion-administrativa/areas/area-urbanismo-infraestructuras-vivienda/hacemos/revision-pgou-julio-2017

>https://cloud.valladolid.es/index.php/s/mxLyaiqJvh3ySom





Ferroviarios detenidos en la huelga de 1917



LA HUELGA GENERAL REVOLUCIONARIA DE 1917


La huelga ferroviaria dejó su huella en la ciudad y los socialistas pincianos pagaron el fracaso.” (Palomares, 39).
Hace ahora 100 años (10 de agosto de 1917), la clase obrera vallisoletana supo estar a la altura de las circunstancias.
Todo había comenzado, en realidad, un año antes: la huelga general ferroviaria, organizada en agosto de 1916, concluyó con un acuerdo que fue entendido de manera diversa por las partes: la aplicación a medias de este acuerdo provocó una inestabilidad creciente entre los ferroviarios. A esto se unieron diversos hechos políticos como las juntas militares y la asamblea de parlamentarios, que contribuyeron a crear una situación totalmente insostenible para el régimen de la restauración.
En marzo de 1917, como preludio de lo que sucedería en agosto, la UGT y la CNT firman un manifiesto conjunto en Madrid afirmando que proclamarán la huelga general insurreccional en caso de necesidad y la unidad de acción. Tras la firma del manifiesto (27 de marzo), buena parte de los participantes fueron detenidos por el gobierno. Ese fue el pistoletazo de salida para la agitación obrera en Valladolid.
La huelga general se inició entre los ferroviarios, para extenderse al día siguiente a todas las fábricas y talleres de la localidad. El 31 de marzo se proclamaba el estado de guerra. El 1 de abril desde Madrid se conminaba a los organizadores a abandonar la huelga. Hubo disturbios por parte de los obreros ferroviarios y más de medio centenar de detenidos. Estas protestas concluyeron no porque el Gobierno hiciese nada, sino porque la misma organización obrera hizo que terminase, porque no quería entonces la huelga. Óscar Pérez Solís fue acusado por los líderes del PSOE de haber actuado a la brava y precipitadamente. 

Tras estas movilizaciones obreras, estallan dos movimientos de la burguesía: las juntas militares y la asamblea de constituyentes. Los burgueses intentaban de este modo llevar a cabo su revolución: pensaron que podían utilizar al proletariado, pero se vieron de pronto rebasados por la izquierda, desbordados por un movimiento homogéneo, que sabía lo que quería y estaba dispuesto a alcanzarlo. La burguesía se encerró en una postura reaccionaria, por sus vinculaciones con el latifundismo, y para apoyar su inseguridad frente a los obreros buscó el apoyo del ejército: la dictadura de Primo de Rivera sería el resultado.
Pero antes de esto, el proletariado había quebrado los mecanismos políticos que tan cuidadosamente elaborara Cánovas.
Durante el verano de 1917, la agitación obrera fue enorme, julio y agosto fueron los meses de actividad más intensa; ferroviarios, metalúrgicos y mineros, los sectores más bulliciosos. El miércoles 18 de julio estallaba la huelga de Valencia, huelga de ferroviarios y tranvías (*Las acusaciones de infiltración fueron varías: se decía que el gobierno había precipitado la huelga en Valencia para inutilizar el movimiento conjunto del proletariado). Esta acción obrera que se iniciaba en Valencia, fue, sin lugar a dudas, el primer paso para la huelga general; no fue su causa, que esta se venía gestando desde tiempo atrás, pero determinó su inoportuno comienzo.
La huelga comenzada en Valencia el 18 a las doce de la noche, afectó al 70 por 100 de los ferroviarios y portuarios. En la madrugada del 19 se sumaron obreros de otras ramas. A media mañana los tranviarios y ferroviarios de la Central de Aragón se adhirieron al movimiento. El día 20 el cierre de comercios, fábricas y talleres fue general. El 21 la anormalidad se mantenía y el general Tovar declaró el estado de guerra. El 23, excepto en algunas barriadas, la situación se fue normalizando. El 26 parecía todo resuelto: sólo quedaba latente, endémico, el problema ferroviario, motor de la crisis. De Valencia, el problema pasaría a Madrid y se correría a todos los ferroviarios de la Compañía del Norte, desembocando en la huelga general del 13 de agosto.
A las reivindicaciones del año anterior se unía ahora la demanda de readmisión de los despedidos valencianos. La compañía se negó. Entonces, por solidaridad, todos los empleados anunciaron que el 10 de agosto irían a la huelga. El día 8 de agosto, la Comisión ferroviaria de Valladolid lanzaba un manifiesto en el que, definitivamente, se fijaba la medianoche del día 10 para comenzar la huelga




EL ESTALLIDO REVOLUCIONARIO
El día 9 de agosto, en la Casa del Pueblo de Madrid, se reunió el Sindicato del Norte, que era quien debía tomar la decisión última sobre la huelga. Por un voto de mayoría el paro quedó decretado y se acordó declararla para el lunes día 13. Se formó también un Comité de Huelga, integrado por Largo Caballero y Anguiano por la UGT, Julián Besteiro y A. Saborit por el Partido Socialista, y Virginia Gónzález (vallisoletana y fundadora de la organización femenina socialista). A pesar de que no se veía la oportunidad ni la fecha en esta huelga, como se dijo: “antes que romper con los ferroviarios, preferían ir todos juntos a un probable fracaso”.
A lo que parece, no hubo gran conexión entre la UGT y la CNT; aquella organizó y decidió la huelga y está la siguió, actuando a su manera. Así, Cataluña desarrolló la huelga pero a su aire, al margen de las consignas de Madrid.
El 10 de agosto se inició la huelga de ferroviarios en la red del Norte, que el día 13 se hacía general, corriéndose a diversas zonas del país en las que alcanzó fuerte intensidad. El movimiento se esparció velozmente, pero los núcleos de mayor actividad fueon Madrid, Barcelona y Valencia. En Cistierna (León) se llegó a proclamar la República. Especialmente sangrientos fueron los sucesos de Sabadell y Bilbao.

Disturbios en las calles de Madrid
En Madrid, tras duros enfrentamientos, el cierre de sedes obreras y la detención del comité de huelga, la huelga se diluyó, y el día 18 estaba realmente terminada. Cuadro Caminos, Guindalera, Chamartín, Ventas y Vallecas fueron los centros neurálgicos de la agitación. La actuación de los trabajadores fue muy valiente. A pesar de las ametralladoras y el fuego de fusilería sin contemplaciones de la tropa, mujeres y hombres permanecían firmes tras las barricadas arrojando piedras y algún que otro disparo de quien poseía un arma. 

En Barcelona, el día 13 el paro era general. Esa misma tarde, tras la declaración del estado de guerra se iniciaban tiroteos por las calles. Así se sucedieron los enfrentamientos hasta el día 16 en que las tropas deshacían las barricadas obligando a los transeúntes a rehacer el pavimento.

Los obreros, en los acontecimientos huelguísticos de aquellos días, frente a las fueras del orden, se presentaron escindidos y mal armados. La esperanza de un apoyo por parte de las clases medias del ejército (las juntas revolucionarias) fueron duramente liquidadas estos días: el proletariado español aprendió en sus carnes la verdad de un ejército reaccionario. No hubo aquí, en ningún momento, posibilidad alguna de confraternización como se pretendiera (o como en ese mismo instante se realizaba en los soviets de obreros, soldados y campesinos de Rusia). Era imposible vencer de otro modo.

El día 10 de agosto ya se anunciaba en Valladolid una amplia jornada de huelga, impulsada y alentada por las organizaciones socialistas locales en solidaridad con los 43 despedidos de la Compañía del Norte de Valencia. Los primeros en parar fueron, cómo no, los ferroviarios, a los que luego siguieron obreros metalúrgicos de los talleres Gabilondo y Miguel de Prado, albañiles, tipógrafos, panaderos, pintores, carpinteros… Tres días más tarde se declaraba el Estado de Guerra en la ciudad. La represión en Valladolid, centro del sindicato de los ferrocarriles del Norte, fue durísima. Sobre todo en dichos talleres ferroviarios donde los despedidos fueron más de 200. Los detenidos rondaban el centenar, el centro obrero fue clausurado y los líderes obreros y socialistas sometidos a duras penas (cadena perpetua) y severos seguimientos.

En toda España se habían producido alrededor de 2000 encarcelamientos. Tras los juicios (y el consejo de guerra del 29 de septiembre), las manifestaciones públicas en pro de los hombres del Comité de huelga se sucedieron, alcanzando una notable extensión e intensidad en noviembre, concluyendo seguramente en las elecciones de febrero de 1918 que llevaron a los miembros del Comité de Huelga (del PSOE) del penal a los escaños del Parlamento.

El 20 de agosto la huelga había terminado en toda España, menos en Asturias, donde duró tres semanas -en algunas minas más de un mes- anticipando lo que sucedería en 1934. El 16 de septiembre, el Sindicato Minero difundía la siguiente hoja:

Compañeros: Cumplida nuestra misión de solidaridad con los obreros ferroviarios, que ya han dado por terminada la lucha, y creyendo que el sostener la lucha sería aumentar el número de víctima, cosa que a todo trance es preciso evitar, pues bastantes lágrimas y dolores nos ha costado hasta el presente, creemos hacer un bien a nuestra causa y a la de la clase obrera en general aconsejándoos que el lunes día 17 reanudéis las labores y que deis por terminada la huelga, dejando para el porvenir los problemas que ahora quedan pendientes”.


LLAMAMIENTO: Jornadas de Okupación y Resistencia Rural en Casa Selba


!!En defensa de la okupación rural y del territorio¡¡
                                
¿Okupación rural?
La okupación rural es una práctica política menos conocida que la okupación urbana. Sin embargo existe y es fuerte en muchos lugares del mundo. Según las circunstancias que llevan a la okupación rural, sus características son diferentes. Hay las que se realizan para defender un lugar contra la construcción de grandes infraestructuras (la ZAD en Nantes, Anti-TAV en el Valle de Susa, la Anti-MAT en Girona), aquellas que tratan de salvar bosques ante empresas energéticas (Hambach en Colonia) o las que recuperan pueblos abandonados del olvido. Este último es bastante extendido en el Estado español y, sobretodo, en el Pre-Pirineo de Huesca. Pero aunque las características sean diferentes, muchos de los objetivos que persiguen son comunes, como por ejemplo la defensa del territorio y el experimentar nuevas formas de vida, al mismo tiempo que se buscan fórmulas de emancipación individual y colectiva.
Durante los últimos 20 años, desde el desalojo de Sasé, unos de estos pueblos abandonados que se encuentra en La Solana (Huesca), la okupación de pueblos rurales y del territorio abandonado, ha gozado de cierta tranquilidad. Sin embargo, en los últimos meses la represión se ha incrementado y quvivimos un momento de amenaza hacia la okupación rural es más que evidente. Lxs compañerxs de Fraguas (Castilla-La-Mancha) se enfrentan a un juicio en el que les piden 4 años y medio de cárcel a cada unx de lxs acusadxs y 26.000 euros para pagar el derribo de las casas que ellxs mismos han reconstruido. En Urniza (Navarra) también tienen que hacer frente a la presión por parte de los forestales, además de haber recibido una carta de deshaucio y están a la espera de una respuesta por parte de la administración foral. En varios pueblos de Huesca, están recibiendos diferentes presiones, sean a través de multas, amenazas, intentos de negociación tramposa, etc. Para acabar, lxs compañerxs de Casa Selba (Huesca), són los primeros que ya han sufrido en sus casas esta represión. El 25 de mayo de 2017 se han enfrentado a un juicio, por usurpación, del que han sido absueltos, pero todavía corren peligro de desalojo, a la espera de que pasos van a dar quienes destruyen el territorio para echarlos del espacio que con tanto trabajo han recuperado.
Por todo esto, queremos realizar una llamada internacionalista a la solidaridad y al apoyo mutuo, para poder resistir a un posible desalojoy aunarnos porque sabemos  que a pesar de la represión, la okupación rural seguira vivita y coleando. Es por ello que vamos a realizar una Jornadas de Okupación y Resistencia Rural en Casa Selba, del 8 al 17 de setiembre de 2017, del que os iremos informando según vaya cogiendo forma. Solamente queremos invitar a todas aquellas personas que desean defender el territorio de su destrucción,  compartir i aprender, por lo que os pedimos que os reservéis estas fechas y os pongáis en contacto con nosotrxs para poder organizar estas jornadas de la mejor forma posible.
¿Dónde?
La Selba es una pardina situada en los confines del Sobrarbe (Huesca, Estado español), propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) desde 1963, en que fue expropiada a sus antiguos habitantes, así como otros pueblos circundantes para la construcción del embalse del Grado, obligando a sus gentes a abandonar sus vidas y quedando un vasto territorio abandonado e inundado. En 2010 se okuparon estas casas y los terrenos de alrededor, muy deteriorados por los largos años de abandono. El pasado 25 de mayo hubo un juicio por usurpación en el juzgado de Boltaña, del cual han sido absueltas todas las personas.
Durante el día del juicio, en Boltaña, se concentraban unas 230 personas. Por eso, y también por la masiva respuesta a las llamadas a la solidaridad y al apoyo mutuo recibida en las Jornadas Rurales Antirrepresivas que se celebraron en la Selba el pasado 26 de mayo. Entendemos que para defender la Selba sólo podemos contar con la solidaridad y la fuerza colectiva de todas las personas que nos apoyan.
Sabemos que Casa Selba y los otros pueblos en peligro de desalojo no están solos. Por ello queremos animar también a todxs aquellxs que luchan por el territorio a acudir a estas jornadas, ya que el enemigo es común. La CHE sólo responde a los intereses del capital, al igual que todas las demás agresiones contra el territorio se producen en nombre de esos mismos intereses.
¿Qué es la CHE y porqué es una corporación criminal?
La CHE es oficialmente un ente público, dependiente del Gobierno del Estado español. Además es responsable de la construcción y gestión de las grandes infraestructuras (presas, canales, etc) que destrozan gran parte de la Cuenca del Ebro. Según sus propios datos en toda la cuenca del Ebro han sido desplazadas 13.000 personas por la construcción de embalses. Sólo en el pirineo de Huesca esta cifra asciende a 7.000 personas además de 65 pueblos deshabitados forzosamente.
Actualmente la CHE planea construir un embalse en Biscarrués, condenando a la muerte a un valle vertebrado entorno al curso del río Gállego, e inundando el pueblo de Erés. Está ampliando el embalse de Yesa y tiene planes para ampliar y construir otros 2 embalses.
Así que podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que : LA CHE MATA EL TERRITORIO!
¿Porqué okupamos en el monte?
Elegimos la okupación rural como modo de vida porque pertenecemos a una generación de gente ‘expulsada’ de las ciudades debido a la falta de expectativas que estas pueden ofrecer. El capitalismo nos muestra una cara cada vez más cruda y las ciudades se han convertido en un escaparate donde lo único que se puede hacer es comprar y vender. No hay lugar para quien no puede o no quiere participar de esta dinámica. Cada vez somos más los que sentimos la necesidad de dejar de alimentar la máquina del crecimeinto infinito, generando por nostrxs mismxs nuestro medio de vida. El entorno rural reúne las condiciones para intentar vivir de un modo mas autónomo, reduciendo al mínimo las necesidades dinerarias. 
Por otro lado en el estado español hay inmensos territorios que son propiedad del estado fruto de unas políticas desarrollistas que por un lado buscaban el beneficio privado a través de la construcción de megainfraestructuras, y por el otro indudablemente buscaban mano de obra barata para trabajar en las fábricas que estas infraestructuras posibilitaban.
Es por eso que nos parece totalmente legítimo reapropiarnos colectivamente de estos territorios, intentando vivir de un modo más coherente con nosotrxs mismxs y con nuestro entorno. Así además colaboramos a mantener vivos unos territorios absolutamente abandonados y la memoria de aquellxs que fueron expulsadxs. Queremos animar a más gente a sumarse, especialmente aquellxs que comparten con nostrxs los motivos que nos empujaron a echarnos al monte. Actualmente en Aragón hay decenas de pueblos abandonados propiedad de la CHE y el Estado.
Mientras tanto, os animamos a contactar con nosotrxs a través de selba-coord[arrobas]riseup.net y mostrarnos vuestro apoyo, además de invitaros de nuevo a las Jornadas de Okupación y Resistencia Rural.También os queremos invitar a participar en la organización de estas jornadas, que como ya sabéis son totalmente autogestionadas, y siempre viene bien contar con gente que nos ayude para la organización.
Si hay personas interesadas en venir antes de las jornadas para ayudar a lxs pobladores de Casa Selba, que se pongan en contacto a través devivalaselba[arroba]gmail.com
    FRAGUAS, URNIZA Y LA SELBA NO REBLAN!!



Memorial Antifascista

CSA Las DAGAS (Avda. Valle Esgueva) 

sábado 19 de agosto de 2017 - 21h

 


CNT organiza una Escuela de Verano

La actividad sindical será el eje central de los debates que tendrán lugar del 18 al 20 de agosto, en Traspinedo

Diversas cuestiones relacionadas con la actividad sindical serán el eje central de la Escuela de Verano que organiza CNT, del 18 al 20 de agosto en Traspinedo. El programa incluye una serie de actividades lúdicas.
Julio Reyero, secretario general de la Regional Centro, presentará el viernes 18, a las 11.30 horas, la Escuela de Verano Traspinedo 2017, que organiza CNT, y en la que se abordará, entre otras cuestiones, la negociación colectiva (implantación y representatividad), convenios colectivos, convenios extraestatutarios, creación de secciones sindicales, empresas en crisis y estrategia de la Huelga.
El programa, que se desarrollará en sesiones de mañana y tarde, dedicará un espacio a la creación y uso de redes sociales para apoyar la constitución y comunicación de las secciones sindicales, a las técnicas de trabajo en  común  en las secciones y sindicatos, mediación en conflictos, etc.
Coincidiendo con la Escuela de Verano, del 14 al 20, en el salón de actos del Ayuntamiento de Traspinedo se podrá visitar la exposición Fondo Histórico de CNT (Fundación Anselmo Lorenzo). De lunes a viernes de 18.00 a 20.00; sábado, de 12.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 22.00 horas. El domingo, de 12.00 a 14.00 horas.
El viernes 18, detrás de las escuelas, habrá una proyección de cine al aire libre. Se pasarán películas educativas para niños y niñas y para personas mayores.
El sábado día 19, a las 22.30 horas, en el patio de las escuelas, concierto De Perdidos al Trío y un poco antes, a las 19,30 horas, un homenaje en recuerdo de las víctimas del franquismo.
Estas dos actividades son públicas.

Más info: https://www.cntvalladolid.es/agenda/escuela-de-verano-2017-traspinedo-valladolid-18-20-agosto/ 



 Los incendios forestales, daños colaterales de un sistema basado en la propiedad.

La oleada de incendios que cada año sufre la provincia de Zamora, especialmente las comarcas del oeste, ponen en evidencia la situación de abandono y desarraigo ecocultural que atenaza el desarrollo rural de estas zonas, víctimas sociodemográficas de un sistema neoliberal que defenestra el territorio al destruir los recursos sostenibles de los que se nutre nuestra tierra, en pos de la polarización de los medios de producción en zonas masificadas, toda vez que se despueblan estas otras a consecuencia de esta desproporción de oportunidades económicas.

En este contexto, los fuegos intencionados que se producen, entre otras variables, son consecuencia de una falta de aprecio por los recursos naturales y una evidente falta de conciencia social y medioambiental, la cual se convierte en arma arrojadiza contra los bienes públicos y colectivos que un sistema basado en la propiedad provoca su falta de consideración, ya que entendemos que algo que se sintiese como propio no se atacaría.

Es un hecho cultural la utilización del fuego en esta zona pero hasta hace no muchos años el conocimiento del medio en el que se estaba integrado permitía que a nadie se le ocurriese prender fuego intencionadamente pues el perjuicio también recaía sobre sí mismo y si fortuitamente se producía un incendio, era el conjunto de los vecinos quien al toque de campanas se organizaba en concejo para asumir la responsabilidad común de extinguirlo. Eludir esa responsabilidad esperando que las autoridades nos solucionen los problemas es a lo que ha llevado la situación actual. No obstante, la carencia de activación de los recursos asociados al Medio Ambiente por la administración y la no asunción como tales recursos por parte de la población, actúa como agravante en ese desprecio e indiferencia hacia lo que se destruye, ya que la mercantilización de los bienes y recursos productivos, hace que no se vea como algo rentable aquello que no revierte en un beneficio económico directa o indirectamente. Situación esta que se agrava cuando existen diferentes y a veces contrapuestos intereses entre los usos y formas de explotación de los montes y el territorio.

Cuando la administración monopoliza y usurpa a la población la gestión y la soberanía sobre sus recursos provoca la falta de responsabilidad sobre el aprovechamiento de los mismos, lo que unido a la falta de sensibilidad ambiental crea un caldo de cultivo para que se produzcan los desastres ecológicos que cada año arrasan con hectáreas de arbolado, vegetación o cultivo.

Aunque, considerando que esta es la raíz del problema, lo que favorece su magnificación y la intensificación de los daños, es, por supuesto, la falta de prevención mediante medios tradicionales asociados a actividades agroganaderas de pastoreo, selvicultura y formas de aprovechamiento sostenible que la despoblación y el abandono de estas costumbres han ido cercenando, y dado que la asunción de estas tareas por las administraciones competentes mediante desbroces, gradeos y limpieza de maleza, vegetación y materiales pirófitos, se lleva a cabo de manera muy precaria, desigual y nula en muchas ocasiones, pues, el terreno queda abonado para que sea pasto de las llamas.

Ante todo esto, solo cabe seguir avanzando hacia la Revolución Social que permita enculturizar y empoderar a las personas hacia la autoorganización de sus vidas y la gestión directa de sus recursos sociales, culturales o ambientales y recuperar el espíritu colectivo que las costumbres comunales de estas zonas mantenía una cierta soberanía y autosuficiencia sobre el territorio y sus bienes.


Trabajadores del campo de CNT Zamora
zamora@cnt.es
Avda/Cardenal Cisneros Nº 64b

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com















ARCHIVO

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Contrainformacion internacional

"Las prisiones son una parte más de la esencia represiva de todo Estado, no hay que olvidar la parte que nos toca a lxs que aún seguimos en la calle.

No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

En el trabajo, en la escuela... domesticando y creando piezas para la gran máquina, piezas que no se atrevan a cuestionar o que no tengan tiempo para hacerlo.

Hemos sido obligadxs a crecer en un medio hostil donde es dificíl desarrollar nuestros propios deseos.

La rebeldía brota de algunxs, otrxs simplemente se acomodan en la mierda, tapando sus frustraciones con lo que le dan quienes antes les despojaron de todo. O viendo sus problemas como algo aislado, único y personal.

Para lxs que no tragan o no se adaptan al gran engaño ahí tienen sus cárceles, reformatorios, psiquiatrícos ... creados por los que no quieren ver peligrar las bases de su falsa paz.

No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."