CONTRA EL SOTERRAMIENTO Y CONTRA LA ESPECULACIÓN



El problema del (sí o no) soterramiento en Valladolid es un problema central dentro de la concepción y el desarrollo urbanístico de la ciudad en los próximos años.
Más allá de la demagogia de unos y otros, pretendemos con este texto acotar el problema desde una perspectiva revolucionaria y anticapitalista. Primero porque estamos cansados de una discusión estéril que no conduce a nada, segundo porque muchos que se dicen de izquierdas (tanto a favor como en contra del soterramiento) están asumiendo en todo momento un urbanismo especulativo que justifica la existencia de macrourbes y de toda la miseria social y ecológica que estas ciudades generan y han generado. At last but not least, porque la especulación y el urbanismo son dos de los pilares capitalistas fundamentales para la organización del espacio social, son, por tanto, dos de los grandes enemigos del proletariado en su vida cotidiana.

El problema del urbanismo en la sociedad actual está íntimamente ligado al problema de la vivienda, y a un concepto de urbanismo capitalista que, con prácticas mafiosas y especulativas, arrasa con todo: los hombres y mujeres, la tierra y todo lo que se ponga por delante, mucho más aún si se opone a su paso.

La naturaleza de las ciudades modernas es tal, que desde una perspectiva anticapitalista, no queda más remedio que destruirlas.
Una de las primeras conclusiones de un revolucionario en este sentido es, por ello, la ABOLICIÓN DE LA SEPARACIÓN campo-ciudad que el capitalismo lleva a sus últimas consecuencias (campo desierto, solo explotación; ciudad invivible, solo aglomeración). No nos cabe duda ninguna: todo el urbanismo moderno ( más aún desde Haussmann y la reforma del urbanismo parisino) es un ataque al proletariado y la vida (del planeta y de los seres que lo habitamos).
La solución revolucionaria (pasando por la expropiación y todas las medidas comunistas necesarias) se contrapone así a la solución burguesa, que pretende solucionar el urbanismo de una u otra ciudad, sin abolir el capital ni sus consecuencias.



EL CASO DE VALLADOLID: la especulación en estado puro.

Valladolid es una ciudad de origen medieval, no hay duda, pero su verdadero desarrollo se produce, concretamente, en dos de los principales momentos de desarrollo del capitalismo en España: entre el siglo XV y XVI y en el siglo XIX y XX. Quizás por eso, su urbanismo (tan caótico en muchos sentidos) es un reflejo perfecto de las contradicciones capitalistas y de sus consecuencias para el proletariado:

En la época pre-capitalista (o de nacimiento del primer capitalismo):
Ya en el siglo XV, la ciudad medieval ve surgir suburbios con casas en altura y el mayor aprovechamiento posible del espacio, con malos materiales y malas condiciones que provocaron frecuentes derrumbes e incendios. Nos estamos refiriendo a todo lo que fue el barrio de San Andrés y la zona sur del ramal sur del Esgueva (barrio de San Ildefonso, alrededores del Rastro de los carneros, etc.). Estos barrios fueron el producto del primer desarrollo del capitalismo en una ciudad que era, en ese momento, la capital económica y política del reino de Castilla.
Esa ciudad cada vez más poblada es la que verá el incendio de 1561 que arrasó buena parte del centro y que supuso, en cierto sentido, el fin de su capitalidad. El capitalismo voraz se cobraba así sus priemras víctimas en los muertos bajo el fuego. Poco después, la Corte de Felipe II se traslada a Madrid a consecuencia del fatal destrozo provocado por el salvaje incendio.
Con Felipe III y su valido el Duque de Lerma, asístimos a la que para muchos es la mayor operación especulativa del Antiguo régimen en España: el traslado de la Corte de Madrid a Valladolid durante los años 1601-1605 que supuso un pelotazo de dimensiones descomunales para el señor Duque de Lerma, propietario de baldíos y solares y principal impulsor de dicho traslado. El negocio fue redondo (para él): vendió los terrenos y las casas a todos los que se trasladaban de Madrid a Valladolid. La fachada de la iglesia de San Pablo en Valladolid -con los escudos de su patrono, el Duque- es uno de los resultados de la ostentación y la riqueza a la que llegó con tales negocios. Para mayor glorificación del personaje y la especulación, el único "rascacielos" de la ciudad, actualmente, lleva su nombre.
Tras este fugaz paso de la Corte, la ciudad se vacía: las casas se irán cayendo y de los 500 palacios que dicen que hubo se conservará un quinto, y a duras penas.

En época capitalista:
Desde mediados del siglo XVIII, asistimos poco a poco a un proceso de reactivación que nos conduce, de manera inexorable, a la época de desarrollo moderno del capitalismo.
Mediados del siglo XIX -más allá de lo que nos quieran vender- es el momento de mayor desarrollo del primer capitalismo en España; el momento clave de la revolución liberal y burguesa. Y como no podía ser de otro modo, el desarrollo urbanístico de Valladolid es en esos momentos tan notable que cambiará para siempre la forma de la ciudad. Se construye el Canal de Castilla (con el consiguiente desarrollo de talleres y fábricas a lo largo de la dársena, así como barrios periféricos más o menos marginales y/u obreros), y poco después llega el ferrocarril. En ese momento (ca. 1856), el ferrocarril se construye en la zona Este de la ciudad, fuera del núcleo urbano tradicional y de las antiguas murallas que poco a poco serán completamente derribadas.
Solo a partir de la llegada del tren, aparecerán los barrios asociados a su margen: las Delicias, barrio típicamente ferroviario en un primer momento, como toda la zona de Argales que quedaba del otro lado del tren; los Pajarillos y la Pilarica (cada uno en una margen del Esqueva distinta pero del otro lado del tren también), barrios de inmigrantes, barrios que en esa época ya se situaban completamente en los márgenes de la ciudad y que acogían a población gitana, marginal y obrera. Todos los barrios de la zona Este, como los de la carretera León (Bº la Vitoria, Cuesta la Maruquesa, etc.) son el principal producto del desarrollo temprano del capitalismo en Valladolid.

Durante todo ese tiempo, los burgueses vallisoletanos acariciaron un sueño que solo se cumplirá a principios del siglo siguiente: nos estamos refiriendo al enterramiento y desvío del cauce de las antiguas Esguevas a su paso por Valladolid. Primero se soterró el Esgueva, luego se desvío hacia el cauce que hoy en día posee. Así se pudieron construir las grandes calles de la burguesía en el centro de Valladolid: C/ Gamazo, Acera Recoletos, Miguel Iscar, Pza. España, Duque de la Victoria (Espartero), etc. El Valladolid burgués había nacido. Pero a la vez, y como siempre en los márgenes, había surgido el Valladolid obrero, fundamentalmente en el norte y el este de la ciudad.
El Plan Corts, plan típicamente burgués, precipitó otra serie de actuaciones que, en algunos casos no se llevaron a cabo (Ciudad Jardín en la Huerta del Rey), pero que son el origen indudable de la destrucción del centro histórico de la ciudad (que no es la plaza Mayor, sino el tramo que va desde Platerías hasta San Pablo). Un ejemplo de esto es la "maravillosa" calle de Felipe II y toda la zona de lo que fue el origen de Valladolid (Rosarillo y alrededores).
La destrucción de la ciudad histórica fue unida a la construcción acelerada de barriadas obreras para acoger a la cada vez mayor población emigrada del campo a la ciudad (las primeras, Las viudas, el 29 de octubre, Leones de Castilla) y al desarrollo urbanístico mayor que haya sufrido esta ciudad: barrio de la Rondilla, Pajarillos bajos, Delicias-canterac, Delicias-Poblado de Fasa etc.
La ciudad dobla su población en esos años en los que, al mismo tiempo, se instalan algunas de las principales fábricas determinando totalmente el desarrollo urbanístico de la misma: carretera Madrid, Polígonos, rondas, etc.
El desarrollo urbano que comienza en los años 60 parece replegarse un tanto a finales de los 70, época que coincide con el cierre de algunas de las antiguas fábricas (Endasa y toda la zona industrial alrededor del Esgueva dejan de existir, quedando durante muchos años Lauki -hasta su cierre definitivo- como único ejemplo de lo que fue la actividad de esa zona).
El Barrio de Parquesol es el último de los destrozos de ese periodo, aunque enlaza ya con el urbanismo posterior: un barrio de grandes edificios en el páramo para una supuesta clase media que cada vez se empobrece más.
Desde los años 90, asistimos a lo que podríamos llamar el momento culminante del disparate urbanístico vallisoletano: no solo se construyen casas aceleradamente sino que la ciudad se amplía hasta más allá de cualquier límite razonable. La burbuja inmobiliaria y la crisis del ladrillo fueron la consecuencia de todo eso, por no decir más que lo más evidente.


¿NO HA SIDO, YA, BASTANTE?
Evidentemente, no. Para el capital y sus secuaces, el desarrollo no puede, no debe, parar.
En ese desarrollo sin sentido hacia ninguna parte es donde se enmarcan los planes especulativos asociados al soterramiento. Nos estamos refiriendo a lo que conocemos como "PLAN DEL SOTERRAMIENTO y PLAN ROGERS".
Durante los años 80, el estado español se moderniza a consecuencia de su entrada en la OTAN y la UE. De este periodo derivan buena parte de las directrices sobre líneas férreas y desarrollo del capital en años posteriores. Fue en esos años cuando la Comisión Europea impulsa la construcción de líneas de Alta Velocidad de las que la línea Madrid-Sevilla fue el primer ejemplo.
El Tren de Alta Velocidad es uno de los elementos principales de vertebración y, sobre todo, de circulación de técnicos y capital especializado. Dicho tren supone un grave destrozo al medio ambiente allá por donde pasa. Las resistencias contra su construcción han sido importantes (por ejemplo en Euskalherria) y más que notables en algunos otros casos (Valsusa, en Italia). En Valladolid, a finales de los 90 surgió una asamblea contra el TAV que se dedicó a dar charlas y explicar el proyecto, a parte de otras pequeñas acciones. Éramos muy pocos... La gente no ve naturaleza más que donde ve verde, y la tierra castellana no se defiende igual que los valles alpinos, debido al poco valor que, en general, nuestros congéneres le dan a nuestro paisaje (único y distinto, pero...).

En la ciudad asistimos al mismo desarrollo: la Estación se remoza (pero se ve que es pequeña, del siglo XIX y que hace falta otra), se abandona la rotonda (única en España) y las naves de RENFE se van cerrando progresivamente. El Patrominio industrial (donde fueron explotados los obreros, pero también donde se produjeron las huelgas y luchas de estos) no se valora culturalmente, no es de estilo gótico ni clásico. Estos edificios son, igual que las vías, la memoria (y una presencia real) de la segregración económica y de la lucha de clase... Pero la mentalidad burguesa nos arrolla y solo quiere que pervivan sus iglesias (Banco de Bilbao, edificios burgueses, etc.). Así, a finales de los 80 se empiezan a barajar, no solo en Valladolid, muchos de los nuevos planes de organización urbanística y del espacio que van asociados a las grandes líneas ferreas (cuyo primer objetivo es que se muevan las mercancías, en nuestro caso las bovinas de acero y los automóviles, no se olvide). De ese periodo y los primeros años 90 es el gran proyecto especulativo que lleva 30 años aquí -como espada de Damocles- reclamando el consenso de todo vallisoletano: el soterramiento.


El soterramiento es un plan especulativo, sí o sí.
La idea de soterrar las vías puede parecer razonable desde cierta perspectiva social: los barrios de un lado y otro de las vías son muy distintos, la Zona Este recibe la marginación, soterrar el tren es un paso hacia la igualdad...
¿HAY FUNDAMENTO EN ALGUNO DE ESTOS TÓPICOS? Sí, fundamentos infundados que no se sostienen: primero, las zonas marginadas y obreras no están solo de un solo lado del tren ni mucho menos; segundo, el soterramiento no asegura que estas zonas mejoren en ningún momento; tercero, los barrios del otro lado del tren están igual (veáse la Rubia, los Vadillos, el Barrio Belén). No seguiremos por esta lógica: la lógica capitalista no es la nuestra.
Como se puede ver, el soterramiento es el chocolate del loro. Se supone que mejoraría muchas cosas para los habitantes de la Zona Este, pero esta suposición no tiene fundamento: LO QUE ESTÁ CLARO ES QUE SERÍA UN PELOTAZO BRUTAL PARA LAS CONSTRUCTORAS y los BANCOS.


¿Que sería? QUE YA HA SIDO.
El Gobierno del PP de León de la Riva (y todos los partidos de la oposición entonces y las asociaciones de vecinos) aprobó un soterramiento integral del tren a su paso por Valladolid que se suponía debían pagar el Estado (ADIF, fomento), la Junta y el Ayuntamiento. Así surge la sociedad Valladolid Alta velocidad que tenía como fundamento el PGOU aprobado por el PP hasta el 2006. El soterramiento del tren a su paso por el Pinar de Antequera y los primeros trabajos de aquel plan han dejado a la ciudad de Valladolid una deuda de 400 millones de euros que deberá pagar progresivamente aunque, ahora, parecen adelantarlo ADIF y Fomento. Es decir, aunque ahora se apruebe el no soterramiento las consecuencias del proyecto anterior nos las comeremos con patatas en las próximas generaciones.
Este proyecto contemplaba el derribo de los antiguos talleres de RENFE (entre ellos, varios edificios con 150 años de historia), de la antigua estación de Ariza y alrededores, el cierre progresivo del polígono Argales (que iría siendo vendido para especular con esa zona). Es decir, el plan Rogers suponía la liberalización de una enorme cantidad de suelo en zonas bastante céntricas: este plan es el que el ayuntamiento actual -a pesar de su "no soterramiento"- parece querer revitalizar con la venta del terreno de los talleres de RENFE, etc.
¿Es que a alguien en su sano juicio le parece que lo construido en la Carretera Madrid es una ciudad habitable? Pues lo mismo, lo mismo igual sucederá en toda la zona de los talleres si se empiezan a construir rascacielos y grandes bloques PARA NADIE.
Hay miles de casas vacías en Valladolid, MILES DE CASAS VACÍAS y cientos de personas que no tienen casa. Como se ve, al capitalismo (y a todos sus políticos) no le interesa en absoluto la vida de las personas: la operación "urbanística" no se piensa nunca en el sentido de hacer una ciudad (un mundo) más habitable, sino de la riqueza que genera desde el punto de vista del especulador y constructor. Esto, señores y señoras, es el capitalismo, el LIBRE MERCADO. Y esas son sus consecuencias: destrozo de la vida de las personas, gentrificación, expulsión de los antiguos habitantes, etc., etc. ¿Ejemplos? El 29 de octubre en Pajarillos y el plan especulativo que, felizmente, los vecinos y vecinas han conseguido paralizar.
El derribo del 29 de octubre no "aparecía" en el Plan Rogers, pero es una de sus principales consecuencias: la degradación de una zona que queda muy cerca del futuro corredor liberado del tren y que, por ende, se debería revalorizar enormemente a poco que se construyera en esa zona. La droga la metieron ellos expulsando a parte de la población de sus casas: la GENTRIFICACIÓN, el conflicto social y la marginación son, por tanto, consecuencia del magnífico plan del soterramiento que con tanto ahínco siguen defendiendo las Asociaciones de Vecinos (porque lo que defiendan el PP y Ciudadanos nos da igual, creyentes y devotos gestores del capital sabemos que son, siempre, parte del enemigo).

¿QUÉ PORQUÉ ESTAMOS CONTRA EL SOTERRAMIENTO?

Evidentemente, porque estamos y estaremos CONTRA EL CAPITAL y contra esa mentalidad pequeñoburguesa de las asociaciones vecinales que se preocupa porque se reavaloricen sus pisos y jamás contempla las necesidades de explotados, proletarios y excluidos.
La solución no es, nunca, construir más, sino hacer el mundo más habitable y más humano. Como dijimos al principio, la mentalidad anticapitalista y revolucionaria debe, siempre, pensar de otra manera:
MÁS ALLÁ DE LA CIUDAD Y EL CAMPO,

POR LAS NECESIDADES HUMANAS, 
contra las necesidades del capital.





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OTRAS INFORMACIONES SOBRE EL PLAN DEL ACTUAL GOBIERNO:

La Estación del Norte en el siglo XIX
Aprobado el "no soterramiento": http://ultimocero.com/noticias/2017/09/07/la-oposicion-de-pp-y-cs-no-logra-frenar-la-integracion-ferroviaria/  pero el PGOU mantiene la desmesurada edificabilidad y exageradas expectativas de plusvalías de la ordenación urbanística del abandonado soterramiento


Comunicado y postura de la Plataforma para la integración del ferrocarril a su paso por Valladolid en la que participan la Asamblea Ciclista, Asociación Cultural Ciudad Sostenible, CGT Valladolid, Ecologistas en Acción, FACUA Consumidores en Acción, y CCOO Transportes Castilla y León



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El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
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No podemos ver las cárceles como algo ajeno a nuestras vidas, cuando desde temprana edad hemos sido condicionadxs a no romper las normas, a seguir una normalidad impuesta; el castigo siempre está presente para lxs que no quieren pasar por el aro.

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No podemos ignorar la lucha de lxs compañerxs presxs.

Su lucha es nuestra lucha."